Cristián Saieh habla de la capacidad de negociación de las mujeres en el Diario Financiero
El socio de PUGA ORTIZ señala que las mujeres tienen una serie de cualidades innatas que les ayudan a la hora de negociar.
¿Mujeres en desventaja?: el porqué de sus menores ingresos
Fuente: Diario Financiero
por Karen Ríos
El tema salarial es el que genera más controversia cuando se discute respecto a las desigualdades que enfrentan las mujeres en el campo laboral.
Las cifras oficiales muestran que ellas ganan un 33% menos que los hombres, aun desempeñándose en cargos similares, y de acuerdo con un informe elaborado por el Instituto Nacional de Estadísticas (I NE) y el Servicio Nacional de la Mujer (Sernam) en 2001, la brecha salarial varía de acuerdo al grupo ocupacional y al género, siendo más alta para el personal directivo donde la diferencia alcanza un 37,3%.
Algunos expertos afirman que la razón de dicha diferencia radica en la forma que la mayoría de las mujeres negocian las condiciones en que realizarán su trabajo. Según explican, muchas se sienten incómodas en estos procesos.
“En general, a las mujeres les gusta negociar para otros y no en nombre de ellas, pero se trata más bien de un tema netamente cultural. Hace 20 años era mal mirado que ellas hablaran en términos económicos y ‘regatearan’ un sueldo. Y aunque esa percepción ha cambiado, no ha sido suficiente para que dejen de sentir dicha incomodidad, afirma el director del Centro de Negociación y Mediación de la Universidad Católica de Chile, Cristián Saieh.
El abogado subraya que la clave es saber negociar porque actualmente toda gestión pasa por ese proceso, ya sea para tomar decisiones sobre recursos humanos, un aumento de sueldo, la dotación de la empresa e, incluso, el presupuesto de la misma.
“Las mujeres deben entender que tienen diferencias propias del género, pero que de ninguna forma responden a una falta de capacidad, calidades intelecto para enfrentar una negociación” asegura.
Si todavía no se ha producido una nivelación en términos de sueldo y emprendimiento entre mujeres y hombres,”se debe a que a la población femenina le cuesta demostrar sus cualidades a la hora de negociar y, por el contrario, hace notar una serie de desventajas”, agrega Saieh, quien también es socio de Puga Ortiz Abogados.
De hecho, afirma que algunas ejecutivas no han aprendido a mirar sus cualidades en la mesa de negociación.
“Cuando se conversa con una mujer y se le dice que tiene una capacidad natural para escuchar y ser creíble, uno se da cuenta que no lo han notado y que, por lo micra, no saben aprovecharlo”, asegura.
Tratamiento “especial”
Para algunas ejecutivas, que las mujeres no tomen conciencia de sus atributos innatos a la hora de negociar no justifica estas desigualdades, las que más bien apuntan a limitaciones que todavía presenta el mercado para profesionales femeninas, sostienen.
La directora de administración y finanzas de HP en Chile, Marisol Sánchez, es una de tas que afirma que a diferencia de lo que sucede en compañías multinacionales, en las firmas nacionales aún existe un factor cultural que incide en que las mujeres estén en desventaja en materia de sueldos.
“En casos de empresas nacionales, sí existen diferencias y más complicaciones para las mujeres. No es un problema de competencias entre hombres o mujeres sino que es un tema histórico y cultural. Las mujeres siempre están siendo evaluadas y, al momento de ser contratadas, el escenario es mucho más difícil, opina Sánchez.
Agrega que este tratamiento especial” del mercado hacia las condiciones de trabajo de las profesionales se debe principalmente al factor de la maternidad y al costo que las empresas asocian a ella.
“Las compañías perciben que contratar a una mujer en edad fértil o con hijos pequeños, es complicado y es un costo que deben asumir. Creo que el problema y las diferencias en aspectos laborales de las mujeres parten por aquí”, acusa.
Sin embargo, y pese a este escenario, Sánchez afirma que las ejecutivas poco a poco han ido demostrando sus capacidades a las empresas chilenas, creando las oportunidades para acceder a cargos gerenciales sin discriminación alguna por ser mujer.
“Cuando las mujeres ingresen en mayor cantidad a niveles ejecutivos y las empresas las empiecen a ver, evaluar, y comprobar que se desempeñan bien, entonces recién ahí confiarán en seguir contratando a más mujeres”, afirma.
Asumir responsabilidades
A juicio de algunas ejecutivas, el segundo punto que explicaría las diferencias laborales de las mujeres es la tendencia a que, paradojalmente, son ellas mismas las que validan estas desigualdades.
Por ejemplo, la opción de las profesionales de rechazar oportunidades apelando a la maternidad, es otra razón que genera desigualdades, de acuerdo con Marta Paz Epelman, vicepresidenta de asuntos públicos y RSE de VTR.
“Cuando te tratan como una igual no se puede rechazar obligaciones o responsabilidades justificándose con los hijos, porque entonces ahí se está pidiendo una discriminación positiva. Las inequidades laborales pasan porque la mujer no está dispuesta a dar lo que sí aceptaría un hombre” advierte Epelman.
A su juicio, que las mujeres lleguen a puestos ejecutivos exigiendo las mismas condiciones que los hombres, tiene directa relación con el nivel de disposición que tengan para asumir responsabilidades a todo evento.
“No es cuestión de género ni de competencias, sino de lo que la mujer está dispuesta a dar por la empresa. Uno siempre recibe en relación a lo que se está dispuesto a dar”, afirma Epelman.
La ejecutiva sostiene que la solución a las desigualdades laborales en el país se dará cuando las mujeres estén dispuestas a asumir cargos importantes. Con ello, las empresas verán que hay más ejecutivas capaces de compatibilizar y aceptar dichas responsabilidades, sin ser menos productivas que los hombres, ejemplifica.
“Las mujeres podrán evitar y terminar con las desventajas cuando con convicción, seguridad y solvencia comprendan que están en un cargo importante gracias a sus competencias y no por un asunto de género. Eso es fundamental” aconseja Epelman.
Cualidades a favor
Aun cuando los expertos concuerdan en que no existen diferencias entre las competencias de mujeres ejecutivas y sus pares masculinos, Cristián Saieh asegura que las mujeres tienen una serie de cualidades innatas que les ayudan a la hora de negociar.
Asegura que en estos procesos son mejores planificadoras y organizadoras que los hombres, quienes son más impulsivos, acelerados, improvisan más y buscan con mayor precisión los resultados, “lo que los lleva a abordar las negociaciones de forma más precipitada”.
Otra habilidad que destaca es la “capacidad superior” que tienen para escuchar. “Quizás es una cualidad genética o cultural, pero desde el punto de vista de las negociaciones saben escuchar activamente y son capaces de ponerse en el lugar de quien se comunica con ellas. Son mucho más receptivas”, afirma.
La creatividad es otra de las cualidades femeninas que Saieh destaca, aduciendo que las mujeres la aplican en la búsqueda de soluciones. “Tienen facilidad para crear, inventar opciones e ideas que dejen satisfechas a ambas partes”, precisa.
Finalmente, para este abogado, las ejecutivas tienen mayor credibilidad. “En general son más creíbles porque se muestran más afables y más accesibles en sus intervenciones”, concluye.
Recuadro :
-Los expertos señalan que, en general, las mujeres históricamente se han sentido incómodas a la hora de negociar temas como el aumento de sueldo o flexibilización horaria.
-Para algunas ejecutivas, las condiciones del mercado, pero también la poca disposición de las mujeres para asumir responsabilidades importantes, genera desventajas para el género.